
Niza es una ciudad preciosa. A orillas del Mediterráneo, forma parte de la Côte d’Azur (la rivera francesa), se destacan su costanera, su mercado de frutas, verduras, golosinas y demás exquisiteces al aire libre. Hace unos años inauguró una linea de tranvía, que ahora están pensando en extender. No dejes de visitar la catedral rusa, una obra preciosa, digna de admiración. Lo que me gustó de los locales es que tienen buena onda, muy distintos a los parisinos que dan ganas de tirarles con un pedazo de queso.
Una curiosidad, si andan de turistas por Niza no crean que van a poder entrar a cualquier casa de comida rápida para utilizar el toilette… ¡tiene código de acceso en la puerta!, si no comés ahí no podrás entrar, el código está impreso en el ticket. Hemos escuchado insultos en varios idiomas… parece que no eramos los únicos que teníamos esa costumbre de utilizar los sanitarios del MacDonald o el Burger king.
Una de las clásicas delicias culinarias al paso son las Baguette, uno no es parte de la idiosincrasia francesa si no camina por la calle con una baguette bajo el brazo, es cultural!
Aquí observamos una en formato original, almorzada a orillas del Mediterráneo, super guay!

De Niza, nos trajimos unas papas Pringles con aroma a queso griego, un regalo para mi hermano, el fanático de las papas en tubito.
¿Te gustó este post? Dale, compartilo en las redes sociales, dejá tu huella en un comentario y/o hacete amiga/o
Dejate sorprender!! La vida está llena de buenos momentos.
Fluí · Viví · Amá.
Love!
Cin











