A mamita con berrinches no 7


A simple vista el concepto se presenta como un oximorón… “¿Cómo es posible que se pueda ejercer la maternidad productivamente? A los hijos se los educa con amor y no con recetas de productividad, caramba!!!! ” 

¿Y si te dijera que amando más, podés ser más productiva?

Vuelvo sobre el concepto central de este blog, para mí ser productiva no es convertirme en una lista pulcra y ordenada de cosas hechas; para mi ser productiva es cumplir con mis objetivos sin perder de vista mis propósitos y disfrutando del proceso. Sentirme plena en la acción es una de mis grandes satisfacciones, hacer las cosas con alegría, sentirme cada vez más ligera, más autentica.

Las recetas resultistas no van con mi naturaleza, para mí el resultado es una consecuencia, no una meta. Por eso sentí la necesidad de compartir, estoy segura que hay muchas personitas lindas por allí que comparten esta visión y no encuentran un espacio que las entienda.

La regla de los 5 minutos aplicada a la maternidad

En un post anterior te di algunas ideas para no sucumbir ante las tareas domésticas, hoy llegó el turno de la maternidad. Aunque debo aclarar que esta regla se puede aplicar a cualquier situación que involucre niños o adolescentes, sean tuyos o ajenos.

Todo niño que se precie de tal tendrá berrinches a lo largo de su infancia, como papás, mamás, maestras, tías, abuelas (y un largo etc!!) tenemos que contenerlos y desactivar esas reacciones con amor. Por supuesto esta tarea se vuelve titánica cuando uno está cansado o preocupado por otras cosas.

De nada sirven los porrazos, los gritos, las amenzas, las penitencias monásticas, los sacudones y menos los cinturonazos. Tampoco sirven los premios, los sobornos, las conductas culposas o las indiferencias. Los chicos sólo responden positivamente ante el amor.

El amor sostenido, el amor demostrado, el amor sincero. Todas las demás formas de comunicación generan: rencores, miedos, dudas, inseguridades, sentidos utilitaristas, y van mellando en su autoestima.

Para hacerla corta: los papás/mamás estresados recurren a dos estrategias: castigo o concesión. El castigo genera rencor, la concesión genera niños propensos a creer que el mundo debe responder a sus capricho; ambos se convierten en veneno para su desarrollo emocional.

Mamá 1 / Berrinche 0     ¡Win!

Cuando un niño tiene un berrinche es inútil que tratemos de razonar con él; el plano emocional ha dominado la escena y nuestras palabras de adultos, nuestras amenazas o nuestros gritos sólo incrementarán esa cuota de energía a liberar. El niño-berrinche se vuelve “sordo y ciego”… mudo no porque grita o llora con una potencia digna de un Plácido Domingo o una María Callas. (OMG!)

¿Cómo aplicamos la regla de los 5 minutos aquí?

Te cuento: Me concentro en mí (sí, en mí!! si el niño llora o grita y no escucha ni ve… lo más productivo que puedo hacer es centrarme en mi) respiro profundo (sin que sea tan obvio, no es necesario hiperventilar!), me sereno y dejo que la “tormenta” pase.

El enojo niño del  se disipa cuando no encuentra una respuesta similar. Pero atenti! hay una diferencia entre apatía y serenidad, y los niños pueden percibirla. Abrazalo en tu corazón mientras respiras y tu serenidad y tu amor hará que la tormenta amaine. Luego ofrecele un abrazo, escuchá lo que tiene por decir y planteá tu punto de vista. 5 minutos salvan el abismo de gritos, frustraciones y enojos.

Mañana la sigo, esta vez con el caso del bebé llorón 🙂

Créditos de la 1º fotografía: vista en Pinterest


Acerca de Cin

Sra d 40, aunque parezca d 30. Mi secreto: cocinar, reír fuerte, conectar y soñar despierta. Asesoro a emprendedores sobre redes sociales y blogging. Acá juego :-)


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