¿Qué tan rica sos? 1


legoHoy estábamos jugando con hija, queríamos armar una casita de Lego que le había regalado la tía Dori para su cumple.  Después de estos días de lluvia, humedad y broncoespasmo el solcito nos dio una gran alegría: a nosotros, a ustedes y a mis pelos!!!! jajajajaj

Tenía el celu cerca porque había sacado una foto para mi proyecto #movidafeliz #365diasfelices. Y no dejaba de sonar: mensajitos, alertas, mails, recordatorios… piufff. Insoportable! El instinto te hace querer ver qué es. ¿A ustedes les pasa o es solo a mi?

Y una vez que lo ves, sonaste! Tu mente queda atrapada en eso para contestar o hacer. No importa que tu cuerpo siga haciendo lo que estaba haciendo, tu mente ya se fue de allí. Nadie en su sano juicio va a pretender que le contestes en el instante, que le resuelvas sus problemas en un 2×2, que le generes un curso nuevo o un producto a medida en el transcurso de 1 hora. Nop.

Entonces, si nadie pretende que seas “Mujer Maravilla”, por qué te emperrás en representar ese papel? Digo, pregunto….

Estar acá pero, pensar allá. Eso te estresa, te genera ansiedad y -lo que es peor- hace que quienes te rodeen sientan que no tienen un valor real para vos. Un espanto!

Así que hice lo mejor que se me ocurrió (para no moverme de mi puesto de sillón humano acariciador) activé el “No molestar” y seguí disfrutando tiempo con hija mientras escuchábamos a Rita Lee (querés escuchar con nosotras? clic aquí ).

La felicidad non interruptus

Hay que estar alertas. No dejarse robar los instantes felices. El “diablo” (lease: tu propia estupidez) mete la cola y te hace perder de vista lo realmente importante. Al perder nuestra humanidad nos perdemos como personas, no importa que tan geniales ejecutivas seamos, o que increíblemente llenas de dinero o posesiones, o fama… o buen cutis tengamos. Si nos perdemos como personas, perdemos nuestra felicidad.

Luego vi este video, que una amiga compartió en FB y me di cuenta que tenía que hablar de esto. No creo en las casualidades 🙂

No son graaaandes acciones, sino pequeños gestos. Pequeños gestos que acercan y tienden puentes. Pequeños gestos que nos vuelven minas ricas, riquisimaaaass!!!!!!!! Con esa riqueza que nunca se acaba, que nunca se pierde y que nadie puede robarte: el amor.


Acerca de Cin

Sra d 40, aunque parezca d 30. Mi secreto: cocinar, reír fuerte, conectar y soñar despierta. Asesoro a emprendedores sobre redes sociales y blogging. Acá juego :-)


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