Comer, pensar, amar; tal vez soñar 1


comerpensaramar

 

No se de dónde viene esa desesperación de zamparse media docena de facturas sin respirar. No lo se, o quizás sí.

Quizás cuando la gente se relaja come por reflejo y cuando está ansiosa o nerviosa come como desaforada.  No se ustedes, pero cuando yo estoy triste se me cierra el estómago. Y cuando estoy feliz más que comer como loca, me da por suspirar, reír y cocinar. Ya vendrán los freudianos con el temita de la pulsión de muerte y la pulsión de vida y tal . Algo de eso debe de haber, aunque creo que comer mal o en exceso se relaciona con la misma pulsión de muerte que el no comer, es el otro extremo.

Al hecho de comer se lo vincula directamente con la vida. Curiosamente hay gente que piensa que así como no puede vivir sin comer, sí se puede vivir sin amar o sin pensar. Curioso, por no decir insólito.

Disculpen que en mi mente de “rara”  difiera de esa aseveración. Me niego a creer que comer, amar y pensar sean cosas independientes. Perdonen que no entienda cómo el placer por la comida pueda reemplazar todo lo demás o viceversa. Maslow lo dejó en claro en su pirámide: al parecer uno podría vivir sin desarrollar su aspecto creativo o artístico, pero no sin respirar, por ejemplo. ¿Es un hecho? Sí, es un hecho. Pero yo me pregunto: ¿De que sirve respirar si no tenemos a flor de piel el impulso creativo, si no nos apasionamos por nada ni nadie?¿ De qué sirve comer si no tenemos confianza en nosotros mismos y en nuestra intuición? ¿Para qué descansar si no tenemos un abrazo que nos contenga? ¿Vivir y subsistir son lo mismo?

Si, lo se, puedo ser un poco intensa a veces (bueno, a veces…) y si bien comprendo y respeto el punto de vista de los demás, eso no significa que esté de acuerdo siempre. Ya a esta altura tampoco me preocupa mucho que me entiendan, estoy acostumbrada a la soledad conceptual en la que anido.

Pero, si les sirve, me gustaría compartirles mis puntos de vista. Ojalá que nos encontremos en algún espacio mental y hagamos una fiesta para celebrarlo.

 

Amar es como comer

Creo que la comida está muy ligada a nuestro estado de ánimo, a nuestra forma de pensar y amar. Todo junto o por separado. La necesidad de nutrir nace de nuestra capacidad de amar, de dar y recibir.

No es lo mismo zamparse una hamburguesa completa comprada al paso, que un Coq au vin o tener una experiencia cercana con la gastronomía molecular. Todo se come, pero no producen las mismas sensaciones, ni llevan los mismos tiempos de preparación, ni ocupan los mismos procesos, ni tienen los mismos sabores, olores, texturas ni sonidos.

Lo que queda claro en cada caso es que no es lo mismo comer porque se tiene que comer que por el placer de comer. La urgencia, el capricho, el hambre o la experiencia más maravillosa de tu vida.

[Yo soy muy de observar. Así, como me crees muy charlatana, tengo mis tiempos de silencio profundo. Muchos dirán que me desconecté de la matriz, como en Matrix jaajajjaaj y sí, un poco sí. En el silencio y en la soledad uno reflexiona mejor y observa mejor. Mirar el techo o el cielo (en este caso da igual) puede ser una experiencia religiosa, posta!]

Si nos ponemos a analizar el proceso de preparación de los alimentos notaremos unas similitudes increíbles con los proceso mentales y emocionales. Un platillo preparado con mimo requiere de una serie de cualidades de parte del cocinero.

Veamos:

Resistencia a la frustración, paciencia, empeño y constancia, arte, conocer sobre ingredientes (tiempos y procesos de cocción o preparación, combinaciones posibles o imposibles, temperaturas, etc), respetar y valorar las texturas, sabores, madurez, aromas, sonidos de cada ingrediente, visión de conjunto, saber combinarlos con gracia, no tener miedo a experimentar. No tener miedo a lastimarse (la cocina puede ser un lugar muyyyy peligroso! ouch!! hahaha)

Como podrás observar, algo muy parecido es amar y vivir. Se ama con arte, con ciencia, con técnica, con pasión, con filosofía. Se ama con todo el cuerpo, con los 5 sentidos, con el corazón, con la cabeza y con el alma. Los buenos cocineros crean así. Los buenos amantes y las buenas vidas también.

Comer es como pensar

El mismo ritmo con el que comés es el mismo ritmo con el que pensás. Si tragás sin masticar, seguramente vivas siempre a tope, ansioso, te cueste planificar y tengas poca resistencia a la frustración.

Te cuento una anécdota, cuando iba a la Universidad conocí a una chica que estaba haciendo 2 carreras en simultáneo (en tiempo récord!). Coincidimos en 2 o 3 materias.

La verdad es que me resultaba muy curioso que ella nunca recordara nada de las asignaturas que habíamos compartido [Yo soy de las que relaciona, mezcla, experimenta, reflexiona, recuerda, se anticipa, investiga, le gusta sorprenderse. Por eso prefiero escribir a hablar. Así en la mente como en la mesa.] Un día le hice la observación: “Te diste cuenta que vas, vomitas todo lo que memorizaste en el examen y cuando salís de allí es como si nunca hubieras leído y después te sentís culpable por eso?”  Y resultó que la chica en cuestión era bulimica. Yo no lo sabía, nadie lo sabía. Estuvimos charlando un rato largo, pero eso queda entre ella y yo.

Eso me hizo pensar mucho en la relación comer y pensar. La astrología hace milenios ya había notado la relación entre intestino y cerebro, cosa que la ciencia se aboca en investigar ahora. Creo que todo tiene que ver con todo,

 

Pensar es como amar

Para algunos esto parecerá simplemente imposible de comprender. “Amar se ama con el corazón, con la piel si te ponés más básico… qué tiene que ver la mente con esto?”

Pues resulta que sí, que también se ama con la mente. No es para todos, claro, porque cuando digo mente, no me refiero solo a pensamientos “románticos”, sino a construcciones abstractas, a formas de percibir, proyectar y comprender, esculpir, pintar con conceptos, aritmética, geometría, música, palabras, colores, símbolos, emblemas que coexisten en dos mentes, como si fueran una. En fin, por raro que suene, hay personas que aman también con la mente.

Pensar, amar, comer.

Comer, amar, pensar.

Amar, pensar, comer.

Vivir.

Tal vez soñar…

La vida es un tejido maravilloso, lleno de colores, contrastes y texturas. No la bastardeemos simplemente sobreviviendo.


Acerca de Cin

Sra d 40, aunque parezca d 30. Mi secreto: cocinar, reír fuerte, conectar y soñar despierta. Asesoro a emprendedores sobre redes sociales y blogging. Acá juego :-)


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Una idea sobre “Comer, pensar, amar; tal vez soñar

  • Flac_k

    Yo también creo que todo tiene que ver con todo, hay muchos procesos que no relacionas con otros pero que al final tienen que ver unos con otros. Tu hablabas de la niña bulímica pero también hay casos de gente que no expresa sus sentimientos y opiniones y se los va guardando y por eso engorda.

    Creo profundamente en la relación entre las cosas, mientras cocinas pueden llegar ideas gráficas, mientras corres te liberas de presiones espirituales…así podemos seguir.

    Me gustan tus pensamientos en voz alta y saber qué piensas ;).

    Un abrazo