¿Cómo elegir el marco de tus lentes?


lentes

Todavía recuerdo con cierta ternura mi cara de desconcierto cuando vi aparecer a mis amigas, una a una, con lentes. Todas me dijeron más o menos lo mismo: son los 40.

No se si fue una metáfora o una simple realidad del devenir del ojo, lo cierto que luego de 11 años con el mismo ridículo aumento (para descansar la vista), los 40 llegaron alegremente con mucho entusiasmo y la presbicia bajo el brazo. (ya leyeron la anécdota del oculista?)

La cuestión es que, cuando empecé a usar los lentes para leer algo en el móvil, terminé diciendo lo mismo: “son los 40”. Risas colectivas, por supuesto!!

 

Dime qué lentes usas y te diré cómo eres

Sentada, esperando mi turno (qué de gente que usa lentesssssss!!) reflexionaba sobre la forma en que cada uno elegía armazones. [Si, soy rara!]

Algunos repetían modelo, estaban también los que se probaban uno y los que se probaban 20 mil; los que se probaban uno, se lo sacaban, se probaban otro, se lo sacaban, se volvía a probar uno, se lo sacaban y así hasta el infinito. Los que miraban los armazones en el mostrador y hacían el clásico “en la casa de pinocho”. Los que con 2 o 3 modelos en la mano miraban a la dependienta con cara de “por Dios, decidí vos!” . Los que buscaban ayuda alrededor, como la señora que me decía: “quiero parecer más intelectual que nerd, que tal estos? y estos otros? [Al final se quedó con los que le sugerí: “te hacen más interesante, le dije. Y era verdad!!]… al final de cuentas, uno termina eligiendo (o dejando que otros elijan] como elige todo en la vida. Es un buen ejercicio de observación pero, sobre todo, de auto observación.

Amor a primera vista

infinit

Mi vieja me recuerda que cuando era adolescente tenía un clásico gestito insoportable que incluía: levantar los hombros hasta el infinito, poner cara de poker y resoplar cuando me preguntaba si me gustaba algo.

Es que, no, por lo general no me gusta nada. No soy muy fan de salir de compras (prefiero salir a pasear por el campo!). Pero cuando hay algo que me enamora, se me nota en los ojos. Entonces, obvio, no hace falta preguntar nada.

Así me pasó con mis lentes nuevos, que son de Infinit (Sí, “Infinito”, se imaginan mi carita cuando lo supe).

Y sí, si hay que llevar lentes que sea a por todo lo alto, colegas! Que la mirada brille por detrás de los cristales divisando infinitos. Salú!!

 

Pero… ¿Cuál es el que me conviene!?

No siempre la tenemos clara, y para eso este post  de Sandra Fernández (@sandraf72) en  “Fuera de Serie”  (q vi en mi TL de Twitter ) nos dará una pista.

Aquí vengo a compartirlo, para hacerles más feliz su elección si están en trámites de cambiar lentes.

Me pareció genial poder tener una idea realista de los que nos queda bien de acuerdo al tono de piel, la forma de la cara, el tipo de nariz o el color del pelo. Luego, claro, están los enamoramientos y gustos de cada uno.

Ojalá que les brillen los ojitos tanto como me brillaron a mi cuando vi los míos.

Captura de pantalla 2016-05-25 a las 9.52.43 p.m.

Y de paso les pregunto: ¿Qué onda los aumentos? ¿Una vez que empiezan no pueden parar?¿Conocen ejercicios para hacer con los ojos que ayuden a mejorar la flexibilidad ocular?


Acerca de Cin

Sra d 40, aunque parezca d 30. Mi secreto: cocinar, reír fuerte, conectar y soñar despierta. Asesoro a emprendedores sobre redes sociales y blogging. Acá juego :-)

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