7 cosas que aprendí de mi hija


loquemihijameensenio

Tener hijos te cambia la vida, eso te lo dicen todos y parece un lugar común, lo sé. Pero qué querés que te diga… es la pura verdad!!!

Ser madre es descubrir que el paraíso tiene olor a bebé, risa de niño, ojos que cuando te miran te llevan a pasear por el territorio del amor y abrazos q pueden unirte y hacerte nacer alas hasta convertirte en mariposa.
Ser madre es encontrar tesoros escondidos en caricias y canciones, en bailes y cuentos, en un “te amo” dicho en medio de un abrazo espontáneo q generalmente te derrite el alma.
Ser madre está buenísimo!!!!

Los hijos te impulsan a redefinir tu existencia, a comprender el mundo con una nueva mirada.

Algunos padres y madres se resisten a este cambio tan profundo, otros aprenden a adaptarse y te aseguro que aquellos que se entregan a la experiencia de la maternidad/paternidad sin pre conceptos se transforman en seres más luminosos.

Es que estar cerca de los niños es aprender a sentir la presencia divina, la inocencia, la calidez, la autenticidad que muchas veces olvidamos. Preservarlos es nuestra responsabilidad; aprender de ellos, un hermoso desafío.

Puede que no seas mamá o papá, y sin embargo eso no te impide acercarte a este mundo maravilloso: si abrís los ojos encontrarás muchos niños de los que aprender.

Con Aimé aprendí:

1) A redefinir mi escala de valores y a elegir.

Los niños son la viva imagen de tu verdadero yo, te muestran tus estados emocionales, tus pensamientos. Dejan al descubierto todo aquello que -quizás-  durante años trataste de ignorar. En un punto, Aimé se convirtió en mi gran maestra espejo. Si querés saber cuál es tu verdadera escala de valores, mira a tu hijo. Pero míralo sin encasillarlo. Y entonces, si sabes mirar bien, podrás darte cuenta si existe una brecha entre lo que decís y haces, entre lo que enuncias y lo que sos.

2) A ser mejor persona.

Por eso de que los niños repiten lo que ven y no tanto lo que les decís. Tener hijos te lleva a ser mejor persona, a ser coherente,  a ser más solidario, menos consumista, más conciente de tus pensamientos y acciones. A gestionar mejor tus emociones.

No hables tanto, escucha más, mira más, abrazá más, reí más… se más espontánea… más vos.

3) A reactivar mi costado lúdico (innovar)

Los niños tienen una forma muy curiosa de pensar, será porque no están contaminados de las rutinas y los “ya lo sé”, será porque no tienen tanta carga emocional encima… lo cierto que meterse en su mundo te despeja la cabeza y activa tu capacidad de innovar.

Meterse en su mundo no es intentar controlar su juego o sus conversaciones, sino dejarse llevar. No pierdas tiempo llenándolos de información, el tiempo de formación es el que realmente se precisa para luego, cuando sean más grandes puedan elegir con inteligencia emocional qué información es relevante y cuál no merece la pena invertir tiempo ni energía en ella.

Vinculándote con tu costado lúdico comenzás a ver las cosas desde otro lugar y eso te da mucho poder para hacerlas distintas.

4) A filosofar (again)

Te hacen cada pregunta! jajaja y los por qué se convierten en tu nueva fuente de motivación reflexiva. Se quedan pensando en algo que dijiste o en algo que vieron… no son de conformarse con cualquier respuesta, les tiene que “cerrar” (a ellos, no a vos!).

El asunto es que sus preguntas te obligan a reflexionar sobre tu día a día, sobre tus reacciones, tus relaciones. Te incentivan a buscar formas de decir. Y sobre todo a aprender a verlos a ellos, en toda su plenitud de vida, descubrir su naturaleza, su forma de ver las cosas, su manera de vincularse con la realidad.

Volver a asombrarte. Volver a ver.

5) A ser más flexible y empática

Trabajar con niños cerca puede ser muy gratificante o una verdadera pesadilla. Si no desarrollás la flexibilidad y aprendés a cultivar un sentido de la concentración multitasking… estás frita!

Aprender a verlos, a saber con una mirada, a veces con una intuición, qué les pasa, cómo están; pone en juego la empatía. Comenzás a ocuparte más de los demás, de sus necesidades. Comenzás a ser más humano!

6) A perderle el miedo al ridículo

Cantar a viva voz en un colectivo? done!

Saltar en una pata por la calle? done!

Jugar a las escondidas en el barrio? done!

Llevar con orgullo peinado (despeinado) hecho por niña? done!

Llevar paragua de Campanita (abierto y sin niña cerca)? done!

Con los niños se te va eso del miedo al ridículo y te das cuenta que lo único ridículo es andar por la vida pensando en lo que los demás opinen de vos.

7) A amar de una forma completamente nueva

Cuando pensabas que tu corazón no podía amar más… entonces se agranda… y se agranda… y se agranda… hasta el infinito.

Cada día que pasa en la vida de una madre es una aventura increíble por los senderos del amor.

Los ves crecer (no sólo física, sino emocional y madurativamente), los vez manifestar y desarrollar su naturaleza, los ves interactuar, los ves aprender y reaprender. Cuando te abrazan espontaneamente, cuando te dicen “te amo” con esos ojitos tiernos, cuando te quieren explicar cuál es el peinado que necesitan, cuando se rien… con esa risa que ilumina el universo!, cuando lloran y se acurrucan entre tus brazos, cuando cantan y bailan porque sí, cuando perfilan en lo que será su vocación, cuando te leen cuentos o hacen dormir a sus bebés, cuando vienen corriendo a abrazarte después de no haberte visto por un ratito, cuando “trabajan” al lado tuyo o te hacen una galletita con casancrem “para que no te levantes”….

Qué quieren que les diga… el amor nunca es amor completo si no viene en formato de niño!!!!!!!

Propio, ajeno, prestado… el amor de un niño es la medicina  más poderosa contra la estupidez humana!

 

Feliz vida!

Ser mamá no es fácil, justo hoy charlábamos con mi cuñada, hay tantas cosas que una aprende a hacer… cosas que nunca en la vida se te hubiera ocurrido que ibas a saber, y sin embargo, lo haces de la forma más natural del mundo.

Y entre mil cosas que las mamás podemos hacer es llevar a cuestas un blog y escribir en él para compartir nuestras vivencias, nuestras recetas, nuestro ser madre… sin tapujos ni  reproches, con mucho esfuerzo y mucho amor.

Y entre las mil cosas que las mamás podemos hacer es reunirnos un sábado convocadas por las genias de Lu  (Mamá conectada) y Beta (Mujer y Madre Argentina) en el estudio de Tostada Enojada a compartir una jornada de risas, charlas entre mamás y blogueras referentes de Argentina y animarnos a mostrar nuestras caritas al mundo, nuestras caritas y nuestra manera de ser y de pensar, en esta especie de homenaje a todas las mamás en su día, todos los días. Para agradecerles, para mostrarles que hay mil formas de ser madres pero un común denominador: el amor!

Gracias por llenar el mundo de magia, cuentos y canciones. Gracias por los consejos, los abrazos, las caricias, las risas y los límites. Gracias!!!!

 

 

 


Acerca de Cin

Sra d 40, aunque parezca d 30. Mi secreto: cocinar, reír fuerte, conectar y soñar despierta. Asesoro a emprendedores sobre redes sociales y blogging. Acá juego :-)

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