¿Cómo desarrollar la empatía en nuestros hijos?


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Creo que todas las madres del mundo quieren que sus hijos sean felices. ¿Verdad?

Ahora, lo que quizás difiera, y mucho, es lo que cada una considera que es “la felicidad”.

Para mi, por ejemplo, la felicidad es que Aimé pueda desarrollar todo su potencial, ser auténtica, y conservar esa esencia de alegría, curiosidad y dulzura que la hacen ser tan ella. Eso y su particular estilo artístico zentanguel por el cual babeo.

Puntos de unión

Sin importar lo que es la felicidad para cada uno, creo que hay algo en lo que quizás podremos coincidir y esto es: la importancia que tienen las relaciones humanas en la ecuación de la felicidad.

Sabemos que la empatía es un factor fundamental para forjar relaciones sanas y construir sociedades más solidarias y también sabemos que, por naturaleza, hay niños que son más empáticos que otros.

Insisto en la observación como herramienta a la hora de comprender la naturaleza de nuestros niños (si, soy rompeee! jaja). Ellos tienen una particular manera de relacionarse con quienes los rodean, con su entorno. Una manera de entender y  y hay que respetarla.  Pero para ello debemos conocerla, para guiarlos a desenvolver todo ese potencial desde sus propias fortalezas y no desde las nuestras.

Hay niños que están más atentos a las emociones de quienes los rodean, otros viven más ensimismados y el resto hace girar el mundo de acuerdo a sus caprichos.

En educación infantil prima el aprendizaje por imitación. Por tanto es casi estúpido pretender “educar a nuestros niños empáticos” si nosotros mismos no lo somos.

Observarlos y observarnos parece ser un gran ejercicio de descubrimiento.

5 ideas

Hoy les traigo 5 pequeñas acciones con las que podemos alentar el desarrollo empático:

1. Ejercé la contención afectiva desde el primer minuto

Que te importen sus emociones. Si desde que nacen acudes cuando lloran y les consuelas cuando están tristes o doloridos, van a sentirse queridos y comprendidos. Luego ellos van a hacer lo mismo con otros.

El mejor testing es verlos actuar cuando a vos te pasa algo, da mucha ternura ver cómo replican todo lo que vos haces con ellos. Bueno, ternura si vos sos tierno con ellos, claro jajajajaja.

2. Convertite en su modelo de conducta empática

No importa si no sos famosa/o, tu hijo ve en vos un referente al que emular y admirar. Eso hasta que crecen… así que aprovecha!! jajaja. Hacé un esfuerzo de comprender por qué está actuando de una determinada manera, escuchalo/a sin prejuicios o preconceptos (no etiquetes, por el amor de DIOS!). Ponete en su lugar. Tu hijo/a, silenciosamente, está guardando tus patrones de conducta como propios y esa, querida, es una gran responsabilidad de la que no hay q desentenderse.

3. Alental@ a expresar sus emociones y a entender a los demás

“¿Cómo te sentiste cuando tu hermana te convidó su último caramelo?”, “Qué crees que ha sentido ella para dartelo?”. Expresar emociones y conversar acerca de sentimientos y sensaciones propias y ajenas es un buen ejercicio. No racionalizarlas, claro, sino tratar de naturalizarlas como parte importante de la vida.

4. Reconocé sus esfuerzos!!

Vivimos en una sociedad del éxito, que se perpetua simplemente porque elegimos que se perpetue. Si te lo piensas bien, no importan los resultados sino los esfuerzos. Los esfuerzos dependen de nosotros, los resultados no siempre. Así que deberían importar los esfuerzos y la inteligencia de saber buscar ayuda y/o de rectificar cuando sea necesario

Y en cuestiones emocionales sus logros afectivos y sociales son cualidades que está desarrollando. Alentalas, reconocelas y felicital@s. “Qué feliz me pone que hayas ayudado a Pedro a recoger los juguetes que se le cayeron”. A todos nos gusta que nos reconozcan cuando hacemos algo bien por iniciativa propia, tu hijo no es la excepción.

5. Activá su alerta emocional

Animal@ a que esté antento a las reacciones emocionales y a los sentimientos de los demás. “Cómo crees que se siente aquel niño que está pidiendo en la calle?” “Cómo crees que se siente Camila cada vez que sus amigas la dejan de lado en el recreo?”.

Hay situaciones que te marcan, momentos en los que, si estás atento, son puntos de inflexión y espacios en los que verificar si tu escala de valores es real. Siempre voy a recordar aquel día en que paseábamos por un pueblo con una amiga, Aimé era chiquita, apenas caminaba. Era una peatonal y del otro lado venía una señora con sus hijos arrastrando un carrito con un bebé llorando a los gritos. Aimé se cruzó toda la calle para ir a calmar al bebito. La señora y sus hijos estaban muy sucios, muy. Me acuerdo que mi amiga me miró con cara de: “en serio? la vas a dejar que se le peguen los piojos?” Aimé le dio un besito al bebito, y el bebito dejó de llorar y se le iluminaron los ojos. Yo conversé con la señora unas palabras, me contó que estaba cortando dientes y que no había nada que lo calmara y nos pusimos a hablar de cucharas y fríos.

La cara de felicidad de todos esos chicos, de la señora, de Aimé no me la olvido nunca más. En ese instante comprendí que somos nosotros quienes generamos las separaciones, los prejuicios y sin darnos cuenta, les enseñamos que es más importante la higiene que el amor… y eso, queridos amigos, es una pelotudez!

Ser solidarios con los otros no es solo llevarles un plato de comida o un abrigo… hace falta abrazarlos, escucharlos, reconocer y celebrar la humanidad que hay en ellos y en nosotros. Esos son los vínculos que importan, esos son los vínculos que construyen futuros luminosos.

La empatía bien entendida, comienza por casa

En educación hay una sola gran verdad, se enseña con el ejemplo (les dije que me gusta remarcar conceptos, no? jajajaja)  Así que: decir menos y hacer más. Es importante alentar el apoyo entre hermanos, conversar acerca de lo que sentimos, pedir abrazos cuando los necesitemos,  dar abrazos porque sí, besarnos más, mirarnos más, llorar cuando nos sintamos tristes, contener y dejarse contener.

Y recuerden, los niños que se forman en una familia con una base sólida de comunicación y empatía siempre volverán a estos valores. Las tormentas de la adolescencia difícilmente les llevarán a otros senderos.

Un mundo en donde la solidaridad, la cooperación, el diálogo, la tolerancia y la complementación sean nuestros puntos de unión se crea desde la cuna. Y nosotros somos los responsables.

Cuando sembramos amor, amor germina y amor florece.

Y eso, queridos amigos, es la pura verdad verdadera.


Acerca de Cin

Sra d 40, aunque parezca d 30. Mi secreto: cocinar, reír fuerte, conectar y soñar despierta. Asesoro a emprendedores sobre redes sociales y blogging. Acá juego :-)

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