Para mamás que dan la teta 1


Del 1 al 7 de agosto se celebra en 120 países, la Semana Mundia de la Lactancia Materna.  La lactancia es una experiencia única y maravillosa, una forma de entablar un vinculo con tu hijo/a y una manera de protegerlo de las enfermedades e infecciones presentes y futuras. Pero no todas son rosas, y eso es bueno que se sepa, porque sino una se siente como una descastada, una mala madre o una inepta.

Y no, che. Resulta que todo se aprende en la vida. Hasta a dar la teta.

No hay fórmulas mágicas, cada una va encontrando la manera. Los consejos que te comparto son cosas que aprendí con la experiencia, ojalá te sirvan:

 

1. Escuchá a todos, pero decidí vos:

Cuando nace tu bebé te lo traen lo más rápido posible y te invitan a darle el pecho. Ese momento es único, el primer contacto piel con piel de tu bebé y vos. Pero quizás estés adolorida, atontada por la anestesia, hipersensible por el desbande hormonal. No te sientas mal, no tiene que ser perfecto. Va a haber muchos momentos en los que lograr esa comunión. Tratá de relajarte, aprovechá para mirarlo/a, acariciarlo/a, la leche (en este primer caso se llama calostro) baja sola y en la cantidad que tu bebé necesita.

Va a venir la puericultora a explicarte y a ver cómo “se prende” tu bebé al pecho. No lo sientas como un examen, nadie nació sabiendo y este es el momento para plantearle tus dudas, aprovechá para que te enseñe y  te explique. Si no tenés una puericultora a mano, seguro vas  a tener a tu mamá, tu suegra, tu prima, tu hermana… alguien que pasó por tu misma situación.

Puede suceder que venga una y te diga: “dale 15 minutos de cada lado y listo”, otra “dale lo que quiera, cuanto quiera”, “dale cada 2 horas”, “dale cuando tenga ganas”… si sentís que la situación te abruma y te marean con mensajes contradictorios, respirá profundo, relajate y dejate llevar. Una mamá siempre sabe lo que su hijo necesita, sólo debe desarrollar la confianza en sí misma y en su propio juicio.

2. Buscá la posición más cómoda:

Hay varias posiciones para amamantar y es recomendable que las vayas rotando, sin embargo es bueno que sepas con cuál te sentís más cómoda. Probá sillones, sillas, respaldos… con almohadón, sin almohadón, recostada, sentada, inclinada. Si vos te sentís bien, tu bebé va a mamar más tranquilo y relajado. Recordá que él/ella es tu espejo. Si vos estás nerviosa él/ella se pone tenso/a.

3. Paciencia, el tiempo lo cura todo.

Literalmente. Muchas mamás sufren de pezones agrietados y esto duele. Pero nada es eterno y todo tiene solución. Las cremas de caléndula, las pezoneras y los escudos son de gran ayuda. El procedimiento es simple: aplicá crema de caléndula (ojo que esta es la única recomendada porque no es tóxica para tu bebé) en el pezón y colocate el escudo aereador, este te ayuda a que el pezón no esté todo el tiempo húmedo. Si tenés el pezón muy herido, utilizá las pezoneras, te ayudan a disminuir el dolor  durante el amamantamiento y ayudan a que la cicatrización sea más rápida. Después de un tiempo corto o largo -depende cada una- el pezón se va a acomodar a su nueva realidad y no te va a doler para nada.

4. Comé bien e hidratate mejor.

El bebé se alimenta de lo que vos te alimentas y el agua es imprescindible para la producción de leche. Algunos dicen que es bueno tomar leche o cerveza (sin alcohol, claro) para incrementar la cantidad. Si te sentís desganada o mareada durante o después de dar de mamar, es muy posible que te estén faltando nutrientes, consultá con tu médico para que te recete un suplemento vitamínico apto para mujeres en periodo de lactancia.

5. Relajate.

La producción de leche está asociada directamente con nuestra cabeza. Si estás tensa, triste, enojada o agotada, difícilmente logres producir la cantidad de leche que tu bebé necesita. Encontrá un momento para vos, date un buen baño, escuchá música, aprovechá de dormir cuando tu bebé se duerme. Si! Si tenés que elegir entre dormir y lavar los platos del mediodía… elegí dormir!! jaja.

Invitá a un pariente a que te acompañe  una tarde y se quede vigilando el sueño de tu hijo/a mientras vos dormis, te aseguro que es la mejor forma de desconectarse del todo y es muy reparador. Apoyate en tu marido (si lo tenés, sino en alguien de tu confianza), pensá que él también está  pasando por un momento de cambio, no lo excluyas de tu relación con tu hijo/a… ahora son una familia.

6. Armate tus provisiones de leche.

Cuando tengas mayor cantidad de leche intentá extraértela y guardarla en los sachet desechables en el freezer. Es una ayuda saber que si algún día tenés poca o estás enferma vas a poder recurrir a esta reserva. Tranquila, la leche materna se descongela muy rápido: colocá la bolsita freezada en un recipiente con agua caliente (de la canilla nomás) esperás unos minutos y sólo te resta pasarlo a la mamadera y darle unos minutos más de baño maría (esta vez con agua hervida).

Vas a ver cómo te va a bajar el nivel de ansiedad, o incluso vas a poder salir a la consulta con tu médico o a hacerte algún mimo, sin la presión de volver a las dos horas.

7.  Recordá que sos humana.

Va a haber momentos en los que quizás te sientas mal y no tengas ganas de amamantar. No te tortures, no sos una mala madre por eso. Es preferible utilizar parte de la provisión del freezer y que quizás se la de el papá u otra persona de tu confianza. No abandones la lactancia por algunos días malos. Pensá que estás en un periodo de duelo (de la panza perdida, de la libertad) y de reacomodameniento de una nueva realidad: la de ser madre. Si no te mira, no te pongas mal, es recién a partir del segundo o tercer mes (a veces un poco más) que busca tu mirada. Y cada bebé es único e irrepetible, como cada mamá.

Tu bebé te necesita sos lo más importante para él/ella. A los bebés  no le importa que seas perfecta, sino que les des amor… y eso mami sale naturalmente con solo mirarlo/a, acariciarlo/a y llevarlo/a cerquita de tu corazón… que es el sonido más querido.

 

No estás sola

Te invito a leer la experiencia de algunas de mis amigas blogueras y mamás:


Acerca de Cin

Sra d 40, aunque parezca d 30. Mi secreto: cocinar, reír fuerte, conectar y soñar despierta. Asesoro a emprendedores sobre redes sociales y blogging. Acá juego :-)


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