El domingo, después de paseos y caminatas por la ciudad, nos sentamos a tomar unos mates con medialunas calentitas (rellenas con queso y especias) y a leer lo que restaba del diario dominical mientras nos reíamos con las ocurrencias de Aimé que cada día está más hermosa. Recién ahí me dí cuenta que la revista [...]
EnRedados, pero no revueltos










